jueves, 20 de marzo de 2014

¿En Puebla enterrarán a un PRI muerto o lo revivirán?

ETIQUETA CON DESTINO
Por: Luis Alberto González


· En manos de los grupos definir al nuevo Presidente Estatal
· Sin acuerdos, el CEN determinará quién será el líder poblano


El PRI tiene el tiempo encima.

La dirigencia nacional, conjuntamente con los delegados en Puebla, deben empezar a trabajar arduamente, pero no sólo con los grupos cercanos al Delegado Presidente y actual diputado local Pablito Fernández del Campo Espinoza, sino con todos los priistas.

La línea que lanzó la Secretaria General del Comité Ejecutivo Nacional, Ivonne Ortega Pacheco, fue precisa para todos los grupos y fue la de no seguir vituperando, ensuciando, enlodando y ninguneando al que hasta ahora sigue siendo el dirigente estatal del PRI.

Es por eso que los Enrique Doger Guerrero, los Javier López Zavala, los Alejandro Armenta Mier, los Blanca Alcalá Ruiz, los Enrique Agüera Ibáñez y todos los que se sienten, o son cabeza de grupos de priistas, en lugar de seguirse “tirando patadas bajo la mesa” y aventando lodo hoy deben calmar sus ansias de “matadores” y ponerse a trabajar para tratar de recuperar todo lo que han perdido.

Lo que deben hacer ahora es buscar “la unidad”, no sólo de dientes para afuera o retóricamente, sino en forma real para que puedan alcanzar sus propósitos pero uniendo a la gente, no dispersándola.

Dirán: ¿Por qué tanto rollo?

Porque queda claro que los priistas tienen, de aquí a finales de abril, para ponerse de acuerdo en quien será o debe ser el próximo Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Puebla, alguien que pueda escucharlos, entenderlos, generar acuerdos, además de ponerlos a trabajar en beneficio del partido y que eso pueda revertirse posteriormente en favor de ellos mismos.

Si no han entendido que la primera parte de esa unidad debe ser para que entre ellos definan quien puede y debe ser el nuevo Presidente del CDE del PRI poblano entonces les van a quedar sólo de dos sopas:

Una, que el hijo de “La Manzanita”, Pablito Fernández del Campo Espinoza siga siendo el dirigente estatal, sin voz y sin voto, para el Comité Ejecutivo Nacional y que los que manden y ordenen que hacer, sean los delegados del CEN, que son los “oídos y los ojos” de Ivonne Ortega Pacheco.

Y Dos, que desde el CEN nombren un Presidente sustituto de Pablito tal y como ha sucedido con anterioridad con Fernando Morales Martínez y con el propio Fernández del Campo, pero en esta ocasión puede ser alguien que ni siquiera sea poblano y de esa forma también desde el centro vengan ya palomeados quienes serán los candidatos a la diputación federal para el 2015.

De ese tamaño.

Al PRI nacional, pero sobre todo al priismo poblano, le urge que se pongan de acuerdo para definir al nuevo dirigente estatal para trabajar con miras al proceso electoral federal del 2015, que empieza en la primera semana de Octubre del 2014, de acuerdo a lo que dice actualmente el COFIPE.

Además la ley actual señala que una vez iniciado el proceso electoral no puede haber cambio de dirigencias en ninguno de los partidos políticos, ni nacional, ni en los estados y entonces el priismo poblano, como dicen por ahí “ya se fregó”.

¿O no?

En fin, son los priistas poblanos los que tienen la última palabra y son ellos y sólo ellos los que podrán decirle al CEN quien verdaderamente garantiza un PRI unido que trabaje en beneficio del instituto político y no se siga convirtiéndose en una “guerra intestina” y que sólo buscan que llegue uno de los suyos para inclinar la balanza en su favor o utilicen al partido para sus intereses personales.

La pregunta está en el aire:

¿Quieren un partido fortalecido y que reviva?

0. 

¿Un partido pulverizado y entregado en Puebla, un PRI muerto?

La decisión está en el aire.

¿Los priistas quieren ganar y recuperar lo perdido o quieren seguir cavando para irse más al fondo?

Los delegados del CEN Angélica Araujo Lara y René Juárez Cisneros, no harán milagros solos, ni pueden inventar el hilo negro para Puebla.



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